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Los hechos del sábado pasado en Venezuela determinan un año 2026 de grandes tensiones

Santo Domingo.-Las acciones militares de los Estados Unidos de América en Venezuela la madrugada del día tres de enero han definido el perfil del 2026, precedido por un año marcado por la tensión de las riendas, guerras y operaciones focalizadas que han permitido la determinación de posiciones en el ajedrez geopolítico.

Con la conducción de Nicolás Maduro el lunes ante un tribunal de Nueva York, la reunión del mandatario venezolano con el enviado especial chino Qiu Xiaoqi en Miraflores la víspera de su apresamiento por fuerzas estadounidenses y la vicepresidente Delcy Rodríguez en Moscú, las características internacionales del año nuevo quedan inevitablemente orientadas hacia el plano político.

Algunas preguntas flotan todavía en el aire: ¿fue Maduro entregado por su entorno político?, ¿las fuerzas militares venezolanas fueron mantenidas al margen a propósito o en ningún momento estuvieron dispuestas a batirse por el gobierno de la revolución bolivariana?, ¿la vicepresidente Rodríguez estaba en Moscú por casualidad o había sido sacada a propósito de la operación?, ¿es Diosdado Cabello la garantía de un cierto orden en el país en lo que concluye la transición?

El gobierno de Donald Trump conduce a Maduro ante la justicia estadounidense bajo cargos de narcotráfico y narcoterrorismo y como precedente reflota el caso del general Manuel Antonio Noriega presidente entonces de Panamá entre finales de diciembre de 1989 y primeros días de enero de 1990, su traslado a territorio estadounidense y su enjuiciamiento por cargos de narcotráfico.

En el fondo

La operación iniciada alrededor de Maduro en agosto pasado puede ser valorada bajo el peso de las emociones o como un hecho político, según el talante de cada cual y vinculación a motivaciones políticas o ideológicas, pero también según los hechos. Estos últimos pueden ser teñidos por el cristal de las valoraciones.

Según mi cristal, con esta acción Estados Unidos se asegura el mar interior americano en una atmósfera mundial de posicionamientos. En ajedrez la “posicional” es la línea de juego más segura al conducirse en una partida.

Antes lo había hecho Moscú frente a los intentos europeos de extender la Organización del Tratado del Atlántico Norte hasta las fronteras de Rusia.

Daniel Ortega se mantiene en bajo perfil internacional.
El presidente Vladimir Putin inició su incursión sobre Ucrania en febrero de 2022, hará dentro de poco cuatro años, un tiempo en el que Kiev ha visto el respaldo de Europa, el suministro de armas desde Washington, la pérdida progresiva de territorio, negociaciones, condenas contra Moscú, declaraciones públicas y la invitación a que acepte los hechos.

Un año y medio después, octubre de 2023, iniciaba Israel los bombardeos sobre Gaza, la ciudad más poblada de Palestina —con unos 700 mil habitantes—, hasta la ocupación de la franja sancionada como un hecho cumplido por el alto al fuego del 10 de octubre de 2025.

La guerra en la Franja de Gaza es una acción del gobierno de Israel, pero los Estados Unidos de América han sido militantes a su lado en todo momento, un hecho patente con los ataques contra objetivos iraníes cuando se produjo el intercambio de fuego entre ambos gobiernos en junio del año pasado.

A gran escala

Con la operación Lanza del Sur, iniciada alrededor de Venezuela en agosto de 2025, parecía que el gobierno de Trump intentaba despejar el espacio vital estadounidense en un ambiente político internacional de reoerdenamiento. ¿Es, realmente, de esta manera? Lo parece, y el 2026 promete todavía bastante.

China, para enfocar otro punto, estuvo en diciembre realizando maniobras de fuego real en el Estrecho de Taiwán. ¿Se propone posicionarse en el plano militar en su entorno inmediato como están haciendo otras potencias? Su estilo siempre ha sido diferente en política internacional, más bien orientado a los negocios, no así en el plano interno, en el que actúa con dureza.

¿Cómo ve el Partido Comunista Chino a Taiwán? ¿Cómo un tema internacional o como un asunto interno? Esta pregunta es clave para aventurarse en previsiones sobre aquella parte del mundo.

Lo que están dejando claro los últimos días del año pasado y los primeros de este es que no tendremos descanso. Las sociedades acomodadas a escala mundial pueden llegar a sufrir si las grandes potencias, todas activas en el plano militar, no encuentran formas menos calientes de garantizarse sus espacios vitales.

La economía tuvo un año 2025 mediocre y tal vez esta es la causa de la agitación política internacional.
Europa parece domesticada por la realidad de que Ucrania no es un objetivo al alcance hasta el momento; Rusia, que debía definirse por Europa o Asia parece, definitivamente, asiática, pero en aquella parte del mundo China tiene grandes intereses comerciales, la India debe ser tomada en cuenta y Japón es pieza de un ajedrez diferente.

Como en los negocios
— Su estilo
El presidente Donald Trump no puede desligar las operaciones políticas de la relación costo/beneficios. Lo planteó con el muro en frontera con México y ha salido de nuevo con Lanza del Sur. El petróleo venezolano pagará.

Cuba, Nicaragua y Europa en veremos

En veremos. En América no todo ha sido definido con la operación Lanza del Sur sobre Venezuela. Cuba, otrora con un fuerte vínculo con Moscú, permanece allí como el dinosaurio de Monterroso, y Nicaragua, con una cara hacia el Caribe y otra hacia el pacífico, mira más a China que a América.

Estos dos países, en realidad, carecen de recursos naturales que hagan interesante una operación militar sobre sus territorios.

De todos los bloques dibujados en estas notas de año nuevo Europa parece el menos definido de cara a la ebullición militar de las grandes potencias ante el reordenamiento del poder. Como ha ocurrido siempre, puede ser la parte del mundo más sufrida si las placas de la tectónica política se salen de madre.